
Artículo por: Mauricio Espitia Abogado asociado Jaramillo & Asociados
Como bien mencionamos en nuestras circulares de esta semana, la Gerencia o Representación Legal de una Sociedad es uno de los Administradores de la misma, no obstante esta función resulta ser más constante y requiere un mayor compromiso por su alto nivel de responsabilidad, pues el Representante Legal sea una persona natural o jurídica es la cara de la Sociedad, la representa judicial y extrajudicialmente, esto en cualquier acto o contrato, debe firmar cualquier compromiso, ya sea el de la adquisición o venta de un bien, la constitución de una hipoteca, la obtención de un crédito, el otorgamiento de poderes para representación judicial, entre otros, es por ello que su responsabilidad resulta ser un tanto mayor que el de cualquier miembro de la junta directiva.
El Representante legal es, por regla general, elegido por la asamblea o junta de socios por períodos periódicos, este cargo suele ser de libre nombramiento y remoción, es decir, que en el momento que los Socios dispongan prescindir del Representante legal actual no tendrán ningún tipo de impedimento para hacerlo, salvo exista algún tipo de circunstancia de índole Laboral que lo impida.
Todo Representante Legal puede tener un suplente, el cual actuará únicamente cuando el principal esté imposibilitado para representar a la Sociedad, generalmente las atribuciones de un representante legal suplente suelen ser un poco más limitadas que las del principal, esto entendiendo que sus apariciones sólo ocurren en ocasiones excepcionales.
Cualquier irregularidad que pueda surgir en la gestión de un representante legal o gerente, trae consigo diferentes implicaciones de responsabilidad administrativa y en casos excepcionales penal, frente a los socios o a terceros, por cualquier tipo de perjuicio económico que se les pudiese haber causado. Lo anterior no va ligado únicamente a la cuantía de los actos o contratos que el Representante Legal puede aprobar, sino también a acciones que no pertenezcan al comportamiento o diligencia de un buen hombre de negocios, como el de apropiarse ya sea de manera directa o por interpuesta persona de activos o créditos perteneciente u otorgados a la empresa.
En los casos en los que el representante legal es una persona jurídica, la responsabilidad respectiva será de ella y de quien actúe como su representante legal.
Si estas interesado, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, cualquiera de nuestros asesores estará complacido en atenderte.
