
A pesar de la idea generalizada, respecto a que la pandemia forzó al país a tomar medidas improvisadas para adoptar lo que hoy llamamos teletrabajo, Colombia ya contaba con avances importantes en este ámbito, como se evidencia en la ley 1221 de 2008, Decreto 884 de 2012 y la Resolución 2886 de 2012 del Ministerio de Trabajo, las cuales contienen las regulaciones en esta materia. Se debe destacar, que esta modalidad de empleo cada vez más coge fuerza y no necesariamente a raíz de la pandemia.
Según Encuesta realizada por el Centro Nacional de Consultoría, contratada por el Ministerio TIC en el 2018, “existen 122 mil teletrabajadores en Colombia, Bogotá concentra el mayor número de teletrabajadores, cuenta con 63.995, Medellín con 29.751, Cali con 13.379, Bucaramanga con 4.827 y Barranquilla con 4.827. Desde el 2012 hasta el 2018, se triplicó el número de empresas que implementaron el teletrabajo en el país, pasando de 4.292 empresas a 12.912 empresas, los cargos que más teletrabajan son directores, jefes de área coordinadores, con un 64%, le siguen con un 26% los cargos operativos, y un 25% cargos de nivel alto.” Por lo que es claro que el teletrabajo cada vez mas se fortalece y aumenta sus números, especialmente ahora con los ajustes que la propagación del virus denominado “Covid – 19” obligo a realizar.
La legislación colombiana definió el teletrabajo como; “Una forma de organización laboral, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas o prestación de servicios a terceros utilizando como soporte las tecnologías de la información y comunicación -TIC- para el contacto entre el trabajador y la empresa, sin requerirse la presencia física del trabajador en un sitio especifico de trabajo». (Artículo 2, Ley 1221 de 2008).
Las modalidades de teletrabajo contempladas en la ley son; a)Autónomo- empleados o trabajadores independientes, estos son quienes a través de las tecnologías desarrollan sus tareas desde cualquier lugar elegido por si mismos; b) Teletrabajo suplementario- empleados que prestan el servicio desde las instalaciones de la empresa y al menos dos veces a la semana trabajan de forma remota, alternando así su presencia en el lugar de trabajo; c) Teletrabajo móvil- son quienes no tienen lugar definido para ejecutar sus labores, lo que les permite estar ausentes de las instalaciones del empleador, pues por medio de dispositivos tecnológicos móviles cumplen las asignaciones.
Anudado a lo anterior se debe tener en cuenta la voluntariedad del teletrabajo, por ejemplo, Juan cuenta con un contrato presencial a través de una prueba piloto o una reforma en la estructura de la empresa, se le hace la modificación a teletrabajo, Juan después de intentar esta modalidad no se siente a gusto, él puede informar a su empleador quien tendrá que hacer las adecuaciones necesarias para que Juan pueda retomar el contrato inicialmente pactado.
Las características de este tipo de contrato son, a) en principio se cuentan con horarios flexibles, sin embargo, se debe destacar que por medio de software es posible tener control sobre la labor y tiempos en los que se desempeña; b) el uso de dispositivos de tecnología; c) contar con las condiciones de conectividad en el lugar de trabajo.
Por eso se entiende como un modelo organizacional que replantea las formas de comunicación y en consecuencia genera nuevos mecanismos de control, asignación de tareas y rendimiento, permitiendo a los trabajadores administrar su tiempo y objetivos, sin desmejorar la calidad de trabajo, por el contrario, se ha demostrado un aumento en productividad y calidad de vida del empleado.
También es importante hacer alusión a los beneficios del teletrabajo para las empresas, partiendo desde el aumento en la productividad, disminución de costos en la planta física,0 tanto de inversión en infraestructura para la adecuación de espacios de los trabajadores, adquisición de equipos, software, hardware, como en gasto fijos como lo son servicios públicos.
También ha facilitado el reclutamiento de personal, pues elimina el limitante de ubicación o disponibilidad de desplazamiento, constituyéndose en una gran oportunidad para la inclusión social, pues permite a la población vulnerable por aislamiento geográfico, discapacitados e incluso cabezas de familia acceder a empleos de forma remota.
Ahora bien, desde la óptica del trabajador, mejora los lazos familiares pues permite una mayor presencia física en el hogar, disminuye el desplazamiento ahorrando así costos y desgastes energéticos, mejora la alimentación, permitiendo también ahorrar y mejorar la salud del trabajador. Por último, como beneficio general se reduce la huella de carbono.
Artículo por: Marcela Peña
